El Poeta Nicaragüense Rubén Darío

Nació pobre, lo crió su abuelo y conoció a su padre creyendo que era su tío; visitó a su madre sólo dos veces, publicó a la edad de doce años y a los quince leyó su propia poesía delante del presidente de su país. Publicó su primer libro de poemas (Azul) a los veintiuno, lo reconocieron cuando comenzó con el movimiento modernista, fue amado por el mundo de habla hispana y poco conocido para el resto. Así fue la vida del poeta nicaragüense Rubén Darío.

Fue un poeta que amó y estudió el verso francés, pero fue su dominio del idioma español y su capacidad para crear unos de los más hermosos pasajes que todavía hoy se escuchan en la poesía y el verso musical del mundo de habla hispana, lo que lo ha ubicado en el pináculo del verso poético. Algunos dicen que fue un niño prodigio de la literatura, al usar treinta y siete líneas métricas diferentes y más de 130 variaciones de estrofas, muchas de ellas de su propio diseño.

Su libro, Azul, es todavía uno de los libros más influyentes de la cultura hispana. Rubén Darío creó una obra maestra que estaba llena de esperanza y belleza, pero también llena de la sinceridad brutal que subyace en la mente de los poetas. Las 134 páginas de poesía y prosa están repletas de las frustraciones de los que luchan contra el status quo y, aunque hay un trasfondo de melancolía en la mayor parte del libro, uno también percibe un sentido de esperanza a medida que el artista pinta un mundo que puede poseer la belleza en bruto que tanto se merece.

A medida que el tiempo pasa, las leyendas surgen y se olvidan rápidamente. Una persona que es héroe para algunos es un desconocido para otros, y es hora de que Rubén Darío se vuelva héroe para todos aquéllos que aman la palabra escrita, independientemente del idioma que se utilice.