Semana Santa

La Semana Santa es una festividad que ha estado arraigada en la cultura nicaragüense durante más de cuatrocientos setenta años. En la Semana Santa, no veremos gazapos pascuales saltarines, ni vistosos huevos de chocolate, ni búsquedas de huevos. Por el contrario, la Semana Santa forma parte de la cultura nicaragüense, y se la toma tan en serio que el país entero se detiene con el fin de participar en las festividades y los ritos religiosos. Es una combinación de las prácticas de los aborígenes y las tradiciones religiosas que conmemoran la muerte de Jesús y celebran su Resurrección.

Las celebraciones de la Semana Santa se extienden por una semana, y las actividades principales tienen lugar durante el Domingo de Ramos. Se representa la llegada de Jesús a Jerusalén; el Jueves Santo, la Última Cena; el Viernes Santo, la Crucifixión del Señor; y el Sábado de Gloria y el Dolor de María. Al día siguiente, se celebra el Domingo de Resurrección. Cada procesión y cada actividad de la Semana Santa tienen su correlato en los pasajes bíblicos que se representan con mucha deferencia hacia las solemnidades religiosas.

El Domingo de Ramos o Procesión de la Burrita se celebra el último domingo de la cuaresma antes de que principie, oficialmente, la Semana Santa. Esta procesión no se extiende por mucho tiempo, pero parte de la parroquia local, con una imagen de Jesús o con una persona que interpreta a Jesús montada sobre el lomo de un burro. Los feligreses y sacerdotes van en procesión; caminan detrás del burro que al paso recorre el pueblo hasta regresar a la parroquia. Los que participan en la marcha llevan hojas de palma en sus manos, y esta representación conmemora la llegada de Jesús a Jerusalén. La parte más sobrecogedora y solemne de la Semana Santa tiene lugar el Viernes Santo.

En algunas ciudades y algunos pueblos, la Semana Santa principia con un «servicio de la oscuridad», que tiene lugar en las primeras horas del día. Con el fin de simbolizar la Resurrección del Señor y el reencuentro con Santa María, la procesión que lleva las imágenes de María y de Jesús se detiene y las reúne en una ubicación determinada. Esta es una celebración en la que hay música y aires festivos. La concurrencia se enluta, la música se va haciendo más grave, y la procesión, más lenta a medida que se acerca el momento de la muerte y sepultura de Jesús. La procesión que se realiza durante el día se llama vía crucis y representa la crucifixión de Jesús y su camino doloroso y opresivo hacia la cruz.

Como parte de estas tradicionales actividades religiosas, las calles de pueblos y ciudades de toda Nicaragua se adornan con bellas y vistosas alfombras callejeras, diseñadas por los naturales. La mayoría de las alfombras callejeras se realizan en forma rústica con aserrín coloreado. Desafortunadamente, estas alfombras espectaculares son obras de arte efímeras, puesto que la mayoría queda inutilizable tras la procesión.

Esta semana abunda no solo en procesiones y rituales, sino también en alegría y relajación. Muchos naturales y visitantes se congregan en las playas en busca de algo de sol y un bien merecido descanso. Muchas veces, los excursionistas usan la Semana Santa para combinar una semana de tradición con una de fiestas, de festividades religiosas y actividades deportivas que se realizan en la playa. Es una semana de inspiración y una oportunidad para ver a Nicaragua y a su gente en su mejor momento.