Nicaragua: Excursiones a las Cascadas

Hay algo en la idea de refrescarse bajo el torrente de agua que cae de una cascada que hace que surja el romanticismo en cada uno de nosotros. Nicaragua no nos desilusiona en ese aspecto puesto que tiene varias caídas de agua, grandes y pequeñas, a las que por lo general resulta fácil llegar y donde es más fácil aún divertirse.

El Salto de la Estanzuela es una cascada que se encuentra a unos seis kilómetros de Estelí. La catarata en sí no es espectacularmente grande, pero es muy agradable para ver y de seguro muy refrescante para nadar en el estanque que se forma debajo. El Salto de la Estanzuela es con seguridad uno de los lugares para nadar más famosos de la región; una cascada preciosa cae en un estanque frío y sombrío, rodeado por la colorida flora y fauna del lugar. Está justo al sudoeste de la ciudad.

Si lo desea, puede recorrer a pie todo el camino desde Estelí. Le llevará un par de horas y es agotador, pero hará que la zambullida en el agua fría sea aún más merecida y refrescante. El camino que lleva al Salto de La Estanzuela está ubicado en la parte sur de Estelí saliendo de la autopista Panamericana. Si viene desde Managua, verá una gran terminal de ómnibus a mano izquierda, justo antes de entrar a Estelí. Cerca de esta terminal encontrará el camino también hacia la izquierda. Cuando esté cerca de la estación de ómnibus, pregunte por el pueblo de Estanzuela. Después de tomar este camino, deberá ir derecho y esperar a que aparezcan los carteles que le indican dónde está la cascada. La excursión a pie no es particularmente difícil pero hace mucho calor y el terreno nunca es totalmente plano. También puede manejar hasta allí y caminar los últimos 15 minutos, pero se recomienda ir con una 4 x 4 o con vehículos con gran despeje del suelo. El costo de la entrada es de US$1 por grupo.

Mientras esté en la Reserva Natural del Chocoyero, ubicada en la reluciente y húmeda selva subtropical de Ticuantepe (a unos 30 minutos de Managua), podrá ver dos de las cataratas más populares de la región, que además constituyen una experiencia increíble para los amantes de las aves.

A la cascada El Brujo también le dicen “el chamán” y “el hechicero” porque cuenta la leyenda que su agua tiene poderes curativos mágicos. El Brujo tiene sólo 25 metros de altura, pero mantiene una caída constante de 100 galones de agua pura por minuto durante todo el año, lo cual beneficia a la población cercana y a quienquiera que pueda llegar hasta allí.

El Chocoyero tampoco se queda atrás, y quizás sea la más popular de las dos cascadas de la Reserva. Provista de agua por una secuencia interminable de nubes de lluvia que se forman sobre el Lago Cocibolca y que empujan los vientos cálidos y fuertes que soplan desde el Caribe, las cataratas del Chocoyero, de 3.300 pies de altura, les proporcionan a siete comunidades vecinas una abundante cantidad de agua; un promedio de 70 galones por minuto, para ser más exactos. Llegar a El Chocoyero es definitivamente un desafío, dado que se encuentra en la parte superior de una trepada empinada de 1,5 metros. Cuando escale esta joyita procure tener cuidado, ya que aquí es cierto que es “resbaladizo cuando está mojado”.

Es probable que la principal atracción de El Chocoyero no sea su cascada de 18 metros de altura, sino lo que la rodea. Los acantilados que rodean la cascada albergan a decenas de miles de loros verdes o “chocoyos”, lo cual constituye una de las principales razones por la cual miles de personas visitan la reserva cada año. El Chocoyero también contribuye con los lugareños, proveyéndoles 60 galones de agua pura por minuto.

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