Los indígenas Miskito

Los Indígenas Miskito viven y sobreviven en las selvas hondureñas y provienen de los esclavos negros que habían escapado de sus amos y que huyeron hacia la selva Mosquitia, para evitar que los capturaran. Estos fugitivos se casaron con integrantes de las tribus indígenas locales y se convirtieron en los indios miskitos. La tribu adquirió protagonismo durante la Guerra de los Contras de Nicaragua, cuando huyeron del conflicto de a millares para buscar refugio en los campos de refugiados o seguridad en los campamentos armados que estaban protegidos por los Contras, situados en la Mosquitia hondureña. Aunque el nombre Miskito podría sonar como proveniente del insecto Mosquito o, según creen algunos, de los mosquetes que usaban los británicos, el nombre realmente tiene su origen en un jefe conocido con el nombre de Miskut.

Los Indios Miskito, que todavía viven en las zonas de Nicaragua y Honduras, protegen con fiereza sus amadas selvas haciendo campañas para conservar sus derechos como protectores de la tierra donde viven, para construir hospitales y escuelas, y para defender a sus pescadores de langostas. La langosta constituye una industria que en Nicaragua emplea a unos 4000 ó 5000 miskitos que bucean y traen langostas de los océanos, para terminar en las mesas de Estados Unidos y Canadá. Para los miskitos siempre fue una tradición pescar langostas para su propio consumo, pero el comercio y la industria de las langostas han crecido rápidamente, y han ejercido una presión cada vez mayor sobre los buceadores. Los buceadores miskitos no están protegidos por la industria y muchos mueren o quedan inválidos por la falta de cámaras de descompresión y por no estar conscientes de los peligros. Se calcula que aproximadamente 1500 buceadores han quedado discapacitados por la industria que sigue presionando a los miskitos para que buceen a mayor profundidad en los océanos y por períodos más largos.

Y no son sólo cuestiones laborales las que afectan a esta pacífica comunidad. Cuando uno navega por el Río Coco, es común ver una villa de miskitos sobre las orillas del río. Éste ha sido su hogar durante cientos de años y los chicos corren en el agua, las mujeres atienden sus obligaciones y el suave humo que sube silenciosamente de las fogatas es una escena muy engañosa que se muestra tan pacífica ante los visitantes que no conocen la historia de Nicaragua. Durante la guerra, ambos bandos colocaron muchas minas terrestres y granadas anti-tanque en el río y en torno al mismo. La tranquila y apacible existencia de esta gente se vio invadida por la guerra en un área que es tan remota que nadie los había molestado durante muchos años. Ahora, después de que la guerra terminó y que los soldados se fueron, los miskitos siguen peleando la guerra. Los miskitos pierden mucho ganado por las minas que simplemente quedaron abandonadas allí. El ganado es muy importante para los miskitos, dado que de eso viven, tanto para alimentarse como para comerciar. Desafortunadamente no sólo el ganado sufre por las consecuencias de la guerra, sino los inocentes niños miskito que mientras juegan, muchas veces son víctimas del horror y el trauma de las minas terrestres.