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Duilio A. Pacheco Ruiz
La visita que hiciera a esta ciudad Angelina el Señor Presidente de Nicaragua, Ingeniero Enrique Bolanos, puede y debe de considerarse como histórica y digna de ser recordada, pues por primera vez llega un Mandatario como Presidente de todos los nicaragüenses y no como Presidente de los Liberales. En este particular hay que dar meritos al nuevo Cónsul de Los Angeles Doctor Carlos Carrion quien ha sabido interpretar el Mensaje Presidencial del Ingeniero Bolanos cuando tomara posesión de su cargo: “ME QUITO LA CAMISA ROJA DEL LIBERALISMO Y ME PONGO LA AZUL Y BLANCA. SERE UN PRESIDENTE PARA TODOS LOS NICARAGÜENSES”. No hay duda que el convivio fue una reunión de nicaragüenses de todos los colores políticos; ahí estaban: Liberales, Sandinistas, Conservadores, Social-Democratas Cristianos, Nicaragüenses sin afiliación política e invitados especiales de otras nacionalidades.
La meritoria labor del nuevo Cónsul, de unificar a la Familia Nicaragüense también se muestra en el diario quehacer de la Sede Diplomática donde el Cónsul , personalmente atiende a sus conciudadanos.
Si algo hay que criticar, es que se sigue cometiendo el error de entregar los actos oficiales del Consulado a particulares, cuando esto debe de ser una actividad preparada y dirigida por la representación diplomática. Si en la Sede Consular no hay persona alguna con experiencia y conocimiento, entonces deben pedir asistencia técnica al Ministerio de Relaciones Exteriores en Managua. A excepción del Cónsul el resto del Personal del Consulado esta OBLIGADO A SABER los procedimientos oficiales en estos menesteres, pues tienen casi ocho anos de ser
inquilinos del Consulado y aun no saben que existe una guía para actividades diplomáticas. En este sentido, la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana del Sur de California, manipularon la agenda a su gusto y antojo. Todos en fila india y al estilo cantinflesco, entregaban condecoraciones y reconocimientos al Señor Presidente. El diccionario de la Lengua Española no fue suficiente para encontrar palabras de zalamería. Se olvidaron que el Presidente es un hombre de 76 anos y que los halagos ahí derramados no iban con la edad del Mandatario. Creo que fue hasta una imprudencia el haberle entregado como reconocimiento al Señor Presidente UN AGUILA. Digo esto porque esta ave esta ligada al concepto de poder imperialista y que es representada en escudos o banderas, como fue y es: la Roma Imperial, la Alemania Nazi, los Estados Unidos, la Rusia de los Zares, Italia, Irak, etc. Nunca ha sido esta ave símbolo de humanismo, caridad, inteligencia, humildad, sino la de ARREBATAR Y DESTRUIR, contrario a que la paloma representa la Paz, el buho la Sabiduría, etc.
Por otro lado, el haber dejado la agenda a personas particulares, estas improvisaron convirtiendo un acto político en una “PENA LITERARIA”. Hicieron charanga con la anuencia improvisada de los “nuevos dueños de las actividades diplomáticas”, permitieron un desfile de poetas y cantantes quitándole al acto en honor al Presidente toda elegancia, y lo que es mas lamentable que el visitante y su comitiva no los escucharon, porque en ese momento el Señor Presidente saludaba personalmente a cada uno de los asistentes. Menos mal que a nadie se le ocurrió declamar el poema “A MARGARITA DEBAYLE”, pues hubieran hecho desfilar por el Salón de Actos los cuatrocientos elefantes.
No dudo que las personas que se hicieron presentes en la recepción del Mandatario, lo hicieron con la idea de saber de la situación política del país, saber de la situación económica de la Patria, conocer la estrategia del actual Gobierno para combatir la pobreza, la corrupción, generar inversiones, generar empleo, incluso saber del destino del Doctor Alemán y de otros que tienen cuentas pendientes con la Justicia, etc. Nadie estaba interesado en actos literarios, pues si se va a una velada boxística se quiere ver pelea; si se va a un estadio de béisbol se quiere ver un juego; si se va a la iglesia se quiere oír misa o rezar; entonces si se va a una reunión política no se quiere ver poetas o declamadores.
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