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101. ALGUACIL [A manera de lección]: Dios guarde al Señor Gobernador Tastuanes.* 102. GUEGUENCE: Dios parte al Señor Gobernador Tastuanes.* 103. ALGUACIL: Dios proteja al Señor Gobernador Tastuanes.* 104. GUEGUENCE: Dios aleje al Señor Gobernador Tastuanes.* 105. ALGUACIL: Usted es un porfiado, Güegüence; usted ha menester una docena de cueros.* 106. GUEGUENCE: ¿Docena de cueros? ¡Ah!, muchachos, ¿nos faltan reatas o cobijones? Aquí el Capitán Alguacil Mayor ofrece una docena de cueros.* 107. DON FORCICO: Sí, papito.* 108. GUEGUENCE: Capitán Alguacil: ¿y qué clase de cueros quiere? ¿De crudía o de gamuza?* 109. ALGUACIL{le da dos rejazoz]: ¡Para que aprendas, Güegüence!* 110 GUEGUENCE: ¡Arre ya! Con que, bueno: después de pagado, me has azotado; esos no son cueros, son azotes.* 111. DON AMBROSIO: Así lo mereces, Güegüence embustero.* 112. DON FORCICO: Dios guarde al Señor Gobernador Tastuanes, a sus criados y criadas, a los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, regidores y notarios y depositarios. Y también a los allegados al Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes.* 113. GUEGUENCE: Amigo Capitán Alguacil Mayor: si de balde le he dado mi dinero, si estos son mis lenguajes, ¿no sería mejor obtener un libro de romance y recitarlo sólo para entrar en la presencia del Señor Gobernador Tastuanes?* 114. ALGUACIL: Así és, Güegüence.* 115. GUEGUENCE: ¿Dónde, amigo Capitán Alguacil Mayor?{Aquí entra abruptamente el Gobernador y dice el Güegüence]: Dios misericordioso guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.* 116. GOBERNADOR: Dios misericordioso proteja a usted, Güegüence. ¿se encuentra bien?* 117.GUGENCE: Ya estoy en su presencia, en la de sus criados y criadas, en la de los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, regidores y notarios y depositarios. Y también en la de los allegados al Calbildo real del Señor gobernador Tastuanes.* 118. GOBERNADOR: Pues, Güegüence: ¿quién te ha dado licencia para entrar en mi presencia real?* 119. GUEGUENCE: ¡Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes! ¿es menester licencia?* 120. GOBERNADOR: Es menester licencia, Güegüence.* 121. GUEGUENCE: ¡Oh, válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes! Cuando yo anduve por esas tierras adentro, por Veracruz, por Verapaz, por Antepeque, arriando mi recua, guiando a mis muchachos; opa, llega don Forcico donde un mesonero y le pide nos traiga una docena de huevos; y vamos comiendo y descargando., y vuelto a ca(r)gar, y me voy de paso. Y no es menester licencia para ello, Señor Gobernadord Tastuanes.* 122. GOBERNADOR: Pues aquí es menester licencia, Güegüence.* 123. GUEGUENCE: ¡Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes! Viniendo yo por una calle derecha, me columbró una niña que estaba sentada en una ventana de oro, y me dice: qué galán el Güegüence, qué bizarro el Güegüence; aquí tienes bodega, Güegüence; entra, Güegüence; siéntate, Güegüence, aquí hay dulce, Güegüence, aquí hay limón. Y como soy un hombre tan gracejo, salté a la calle con una capa de montar que con sus adornos no se distinguía de lo que era, llena de plata y oro hasta el suelo. Y así una niña me dio licencia, Señor Gobernador Tastuanes.* 124. GOBERNADOR: Pues una niña no puede dar licencia, Güegüence.* 125. GUEGUENCE: ¡Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes! No seamos tontos. seamos amigos y negociemos mis fardos de ropa. En primer lugar, tengo cajonería de oro, cajonería de plata, ropa de Castilla, ropa de contrabando, güipil de pecho, güipil de pluma, medias de seda, zapatos de oro, sombreros de castor, estriberas de lazos de oro y de plata, que serán del agrado y satisfacción del Señor Gobernador Tastuanes.* 126. GOBERNADOR: Si es de mi agrado y satisfacción o no, Güegüence, no puedo averigüarlo entre tanta palabrería. ¿No será mejor que don Forcico y don Ambrosio informen de sus tantas riquezas y muchas hermosuras y bellezas a mi Calbildo Real?* 127. GUEGUENCE: ¿No lo sabe ya, hábil Señor Gobernador tastuanes?* 128. GOBERNADOR: No lo sé, Güegüence.* 129. GUEGUENCE: En ese caso, que el amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en mi presencia los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos de los Señores Principales, que don Forcico informará al Cabildo Real de mis tantas riquezas, hermosuras y bellezas.* 130. GOBERNADOR: caballero Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos, que don Forcico informará a mi Cabildo Real de las riquezas, hermosuras y bellezas del Güegüence.* 131. ALGUACIL: A sus órdenes siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Dios misericordioso guarde a los Señores Principales, que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos, pues don Forcico va a decir la verdad. [Aquí el Alguacil saca a don Forcico para hablar con el Gobernador]* 132. DON FORCICO: Dios misericordioso guarde a Usted Señor Gobernador Tastuanes.* 133. GOBERNADOR: Dios misericordioso proteja a usted, don Forcico. ¿Se encuentra bien?* 134. DON FORCICO: Ya estamos aquí, en presencia de Usted y de sus criados y criadas, de los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, de los regidores y notarios y depositorios; en la de todos los miembros que adornan el Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes.* 135. GOBERNADOR: Pues don Forcico: lo he llamado para que me diga la verdad sobre el Güegüence: que es un hombre rico, que tiene muchas riquezas, hermosuras y bellezas; en primer lugar, cajonería de oro, cajonería de plata, doblones de oro y monedas de plata. Dígame la verdad, don Forcico.* 136. DON FORCICO: Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes: es corto el día y la ncohe para contar las riquezas de mi padre; en primer lugar, cajonería de oro, cajonería de plata, ropa de Castilla, ropa de contrabando, estriberas de lazo de oro y de plata. ¿Es suficiente, chupasangre Señor Gobernador Tastuanes?* 137. GOBERNADOR: No es suficiente, don Forcico. Quizás todo eso sea palabrería. Es mejor llamar a don Ambrosio para que diga la verdad sobre las muchas riquezas, hermosuras y bellezas que cuenta el Güegüence a mi Cabildo Real.* 138. DON FORCICO: Señor Gobernador Tastuanes: si el amigo Capitán Alguacil Mayor suspende en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y favoritismos, pues mi hermanito don Ambrosio vendrá a decir la verdad. 139. GOBERNADOR: Caballero Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mundanzas, velancicos y favoritismos, para que don Ambrosio venga a decir la verdad sobre las supuestas riquezas, hermosuras y bellezas del Güegüence.* 140. ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Dios misericordioso guarde a los Señores Principales que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y mundanzas, velancicos y favforitismos, pues don Ambrosio viene a decir la verdad.* 141. DON AMBROSIO: Dios Misericordioso guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.* 142. GOBERNADOR: Dios misericordioso proteja a usted, don Ambrosio. ¿Se encuentra bien?* 143. DON AMBROSIO: Ya estamos aquí en la presencia de Usted y sus criados y criadas, en la de los alcaldes ordinarios de la Santa Hermandad, de los regidores y notarios y depositarios. Y también en la de todos los miembros del Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes.* 144. GOBERNADOR: Pues don Ambrosio: usted va a decirme la verdad sobre lo que cuenta el Güegüence: que es hombre la verdad sobre lo que cuenta el Güegüence: que es hombre rico; que tiene, en primer lugar, cajoneria de oro, cajonería de plata, ropa de castilla, ropa de contrabando, güipil de pecho, güipil de pluma, medias de seda, zapatos de oro, sombreros de castor, estriberas de lazo de oro y de plata, y muchas otras hermosuras que ofrece ese jactancioso GüeGüence. Dígame la verdad don Ambrosio.* 145. DON AMBROSIO: Válgame Dios, Señor Gobernador Tastuanes. Vergüenza me da contar las cosas de ese Güegüence embustero, pues sólo está esperando que cierre la noche para salir de casa ahurtar lo que hay en las cocinas para pasar él, y su hijo don Forcico. Dice que tiene cajonería de oro y es una petaca vieja totolatera; que tiene catre de seda y es un petate viejo revolcado; que tiene medias de seda y son unas botijas viejas sin forro; que tiene zapatos de oro, y son unas chancletas viejas sin suela; que tiene un fusil de oro, y es sólo el palo, porque el cañon se lo quitaron.* 146. GUEGUENCE: ¡Ve qué afrenta de muchacho, hablador, boca floja! [A don Forcico] Reviéntale, hijo, la cabeza, que como no es hijo mío, me desacredita.* 147. DON FORCICO ¡Quitate de aquí, mala casta! No se espante Señor Gobernador Tastuanes en oír a este hablador, que cuando yo anduve con mi padre por la carretera de México y cuando venimos, ya estaba mi madre encinta de otro y por eso salió tan mala casta, Señor Gobernador Tastuanes.* 148. GUEGUENCE: Señor Gobernador Tastuanes: ¿está ya contento y satisfecho de lo que ha informado don Forcico al Cabildo Real de mis muchas riquezas, hermosuras y bellezas?* 149. GOBERNADOR: Satisfecho o no satisfecho yo, no creo que el Cabildo Real esté contento.* 150. GUEGUENCE: ¿No está informado ya, astuto Señor Gobernador Tastuanes? Pues ordene al amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en el Campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías, que voy a mostrar mi tienda al Cabildo Real.* 151. GOBERNADOR: Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías para darle gusto a ese inútil del Güegüence, pues va a mostrar su tienda para agrado del Cabildo Real.* 152. ALGUACIL: Para servirle siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Dios guarde a los Señores Principales que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías, pues se va a mostrar la tienda al Cabildo Real.* 152a. ARRIERO [en Verso]: ¿Boto las cargas aquí, bajo de tu regazo? Usted me dirá, Guegüence, o nos iremos de paso. 152b. GUEGUENCE: Irás a calar acá, pues tengo que descargar, porque toda esa riqueza la tengo que presentar. [Se prepara la tienda. Da vuelta el Güegüence y los muchachos bailando con la tienda, y habla el]* 153. GUEGUENCE: Dios guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes. Permítame ofrecerle mi tienda y mostrarla al Cabildo Real. Alcen, muchachos; miren cuánta hermosura. En primer lugar, cajonería de oro, cajonería de plata, güipil de pecho, güipil de pluma, medias de seda, zapatos de oro, sombreros de castor, estriberas de lazo de oro y de plata; muchas hermosuras, Señor Gobernador Tastuanes. Permítame ofrecerle ese lucero de la mañana que relumbra al otro lado del mar y esta jeringuita de oro para remediar al Cabildo Real del Señor Gobernador Tastuanes.* 154. GOBERNADOR: Para tu culo, Güegüence. [Aquí, aparentemente, falta un trozo de la obra]* 155. GUEGUENCE: Este mi muchacho [aludiendo a Don Forcico] tiene tantos oficios, que hastan en las uñas tiene encajados los oficios.* 156. GOBERNADOR: ¡Serán de arena, Güegüence!* 157. GUEGUENCE: Pues más, ha sido escultor, fundidor, repicador, piloto de altura de esos que se elevan hasta las nubes, Señor Gobernador tastuanes.* 158. GOBERNADOR: Esos no son oficios permanentes, Güegüence.* 159. GUEGUENCE: Pues más, ha sido capintero,constructor de yugos aunque sean de papayo, constructor de arados aunque sean de tecomajoche. ¿Está satisfecho, hábil Señor Gobernador Tastuanes?* 160. GOBERNADOR: Satisfecho, no Mejor sería, Güegüence, pedirle a don Forcico que nos informe la verdad sobre sus muchos oficios.* 161. GUEGUENCE: Pues entonces que el amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en los campamentos de los Señoress Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías, pues don Forcico va a informar la verdad sobre sus oficios al Cabildo Real.* 162. ALGUACIL: Para servirle siempre, Güegüence. Dios guarde a los Señores Principales que ya no gozarán de sus sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatenería, pues son Forcico va a informar al Cabildo Real. [se toca velancico; el Alguacil saca a don Forcico a donde el Gobernador]* 163. DON FORCICO: Señor Gobernador Tastuanes: hasta en las uñas tengo encajados los oficicos.* 164. GOBERNADOR: ¿Serán de arena, don Forcico?* 165. DON FORCICO: pues más he sido escultor, fundidor, repicador, piloto de alturas de aquellos que se elevan hasta las nubes, Señor Gobernador Tastuanes* 166. GOBERNADOR: No me satisface del todo. Don Forcico debe saber algunos diestros bailes y zapateados que diviertan al Cabildo real.* 167. DON FORCICO: ¡Oh, válgame Dios, señor Gobernador Tastuanes! Si el amigo Capitán Alguacil Mayor suspende a los Señores principales sus sones y robos, andanzas y mundanzas, velancicos y charlatanerías, tendrán corridos y otros diestros bailes para divertir al Cabildo Real.* 168. GOBERNADOR: Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanería para complacer a ese fachento del Güegüence.* 169. ALGUACIL: Para servile siempre, Señor Gobernador Tastuanes. Que Dios proteja a los Señores Principales sin sus sones y robos, andanzas y mudanzas, velancicos y charlatanerías para que ese fachento del Güegüence pueda divertir al Cabildo Real. [Primera bailada del "corrido", y habla el]* 170. GUEGUENCE: Señor Gobernador Tastuanes: ¿ya está satisfecho de ver a mis hijos ejecutar diestros bailes y zapateados para divertir al Cabildo Real?* 171. GOBERNADOR: No estoy satisfecho, Güegüence. No lo sabré hasta que don Forcico y don Ambrosio puedan hacer algo para divertir al Cabildo real.* 172. GUEGUENCE: ¿No lo sabe ya, hábil Señor Gobernador Tastuanes?* 173. GOBERNADOR: No lo sé, Güegüence.* 174. GUEGUENCE: Ordene, pues, al amigo Capitán Alguacil Mayor suspenda en el campamento de los Señores Principales los sones y robos, bailes y corridos, favoritismos y charla- tanerías para que don Forcico y don Ambrosio diviertan al Cabildo Real. [vuelven a bailar el mismo "corrido", el Güegüence y los dos muchachos, con el Alguacil, zapateado]* 176. GUEGUENCE: Señor gobernador Tastuanes: ¿está ya satisfecho de comprobar que ellos ejecutan diestros bailes y zapateados para divertir al Cabildo real?* 177. GOBERNADOR: No estoy satisfecho Güegüence.* 178. GUEGUENCE: El Señor Gobernador Tastuanes puede comprobar también que don Forcico y don Ambrosio ejecutan diestros bailes y zapateados con la música del San Martín para divertir al Cabildo real.* 179. GOBERNADOR: Aún no lo sé, Güegüence. Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor: suspenda en el campamento de los Sñores Principales los sones para que este fachento del Güegüence pueda divertir al Cabildo Real con el baile del San Martín. [Vuelta no más]* 180. GOBERNADOR: ¡Ah!, Gfüegüencre: ya estoy satisfecho de comprobar que ustedes ejecutan zapateados para divertir al Cabildo Real.* 181. GUEGUENCE: satisfecho o no, Señor Gobernador Tastuanes: tal vez mi amigo el Capitán Alguacil Mayor quisiera comprobar cómo don Forcico y don Ambrosio puedean divertir al Cabildo Real con el son de Puerto Rico.* 182. GOBERNADOR: Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor: suspenda en la residencia de los Señores Principales sus continuos saraos para que el orondo Güegüence pueda consolar al Cabildo Real con el son de Puerto Rico. [Se toca el son de Puerto Rico y bailan]* 183. GOBERNADOR: Está bien, Güegüence. Ya estoy satisfecho con el baile que han ejecutado para divertir al Cabildo Real.* 184. GUEGUENCE: Pero yo no estoy satisfecho, Señor Gobernador Tastuanes, pues unos van para atrás y otros para adelante.* 185. GOBERNADOR: Eso no me importa, Güegüence. Lo que me importa es si sabe la danza y zapateados del Macho-Ratón para regocijar al Cabildo Real.* 186. GUEGUENCE: Señor Gobernador Tastuanes y mi buen amigo capitán Alguacil Mayor: suspendan los continuos saraos en las residencias de los Señores Principales para poder divertir al Cabildo Real con la danza y zapateados de Macho Ratón. ¡Ah, muchachos, ¿qué hay de los machos?* 187. DON FORCICO: Ahí están, papito. [Se toca "la Valona" para los muchachos que bailan en medio montados sobre los machos]. 188. GUEGUENCE: Señor Gobernador Tastuanes: ¿ya está satisfecho de la danza y zapateados, remates y corbios del Macho Ratón?* 189. GOBERNADOR: No estoy satisfecho, Güegüence. 190. GUEGUENCE: Pues, Señor Gobernador Tastuanes: ¿por qué no hacemos un trato y contrato con este tuno sin tunal {aludiendo a don Forcico] y doña Suche Malinche?* 191. GOBERNADOR: ¿Hasta ahora me lo propone, Güegüence?* 192. GUEGUENCE; Hasta ahora se lo propongo, señor Gobernador Tastuanes.* 193. GOBERNADOR: Hijo mío, Capitán Alguacil Mayor, diríjase a la residencia del Señor Escribano Real y hágale obedecer la orden de presentarse con doña Suche Malinche en mi presencia real. [Va el Alguacil a hablar con el Escribano Real]* 194. ALGUACIL: Dios misericordioso guarde a usted, Señor Escribano Real.* 195. ESCRIBANO REAL: Dios Misericordioso proteja a usted. ¿Se encuentra bien?* 196. ALGUACIL: Me encuentro frente a usted, Señor Escribano Real, para que obedezca la orden de presentarse ante el Señor Gobernador Tastuanes con doña Suche Malinche.* 197. ESCRIBANO: Pues amigo, Capitán Alguacil Mayor, suspenda en las residencias de los Señores Principales los continuos saraos para que pueda obedecer la orden con doña Suche Malinche.* 198. ALGUACIL: Para servirle, señor Gobernador Tastuanes. [Aquí se toca "el rujero", dan vueltas bailando y habla el] *199. ESCRIBANOS: Dios misericordioso guarde a Usted, Señor Gobernador Tastuanes.* 200. GOBERNADOR: Dios misericordioso guarde a usted, hijo mío, Señor Escribano Real. ¿Se encuentra bién?* lea la (III) |
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