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Al amigo doctor Jerónimo Ramirez.
Para evitar un desastre estos versos no publico; pero a usted se los dedico por consejo de mi sastre ... I Querídismo doctor: escuche usted un momento, que voy a contarle un cuento para pedirle un favor. Reinando el soberbio Augusto, allá en la tierra de Lacio, junto a sí tenía a Horacio, a quien daba todo gusto. Y cuenta una rara historia unas preciosas escenas que hubo entre Horacio y Mecenas y que yo sé de memoria. Póngame usted atención, que esto es muy interesante: con que vamos adelante, que empieza mi narración. II Por ciertas habladurías que le contaron a Augusto, tuve éste un disgusto con Horacio y sus poesías. Y mandó a recojer todas las obras del pobre Horacio, y le echó de su palacio con sus epístolas y odas. Horacio, un tanto apenado, fue a la casa de Mecenas, y recibió a manos llenas favores del potentado. A millares los sestercios recién hechos en loos cuños; las ricas joyas por puños, y las clámides por tercios. Tanto, que Horacio, en muy buenas odas y epístolas largas, dándole versos por cargas, inmortalizó a Mecenas. III Pues bien: Ya de alguna edad el gran poeta latino, de su hacienda en el camino, le atacó una enfermedad. Y aunque médicos magníficos, siguiendo su propedéutica, estudiaron terapéutica y aplicaron específicos, de gran confusión en medio, dijeron, echando un taco: " El amigo Horacio Flaco se nos muere sin remedio." Y la enfermedad aprieta; y de tal guisa apretó, que a poco rato llegó la agonía del poeta. Mas cuando el vate latino vió que se iba a morir, reclamó para escribir, un trozo de pergamino. Escribió algo ... y mandó que en un cajón de granito enterraran lo ya escrito, y lo escrito se enterró. Pasaron siglos; y Roma, la Roma de los patricios, sucumbió, pues de los vicios la minaba la carcoma. Pero hace muy pocos meses que en las romanas regiones, en unas excavaciones, unos obreros franceses... Hallaron en una caja de granito un pergamino del viejo tiempo latino que es para el museo alhaja. Renán, a fuerza de afán, tradujo el escrito aquel; y he aqui una copia fiel de lo que sacó Renán: IV La profecía de Horacio: día de los otoñales. Principio de Lupercales... Tierra, la tierra de Lacio... Yo, el poeta Lacio Flaco, por los dioses protegido, que respetuoso he sido con Jove, Venus y Baco; yo, ya del sepulcro enfrente, por médicos desahuciado y por Apolo inspirado, profetizo lo siguiente: Vendrán dicen los profetas, en tiempos que están muy largos..., vendrán días muy amargos para todos los poetas. Y en una tierra que está perdida aún en el agua, en tierras de Nicaragua, un poeta nacerá. y parirá con dolor versos; y será, no obstante, a parte post y a parte ante pelado, mi buen señor. Y un día se llegará en que moleste a un doctor, y le pedirá un favor, y no se lo negará. El poeta en sus apuros, y en días del mes de Enero, al doctor que me refiero le pedirá "veinte duros". Y el susodicho doctor, esa corta cantidad se la mandará en verdad con el mismo portador. Y este hecho se escribirá en letras de gratitud, que ni del tiempo el alud con su curso borrará... Aquí acabó. Y con razón, ese escrito al encontrar, se lo envío hoy a mostrar para que me dé su opinión... Rubén Darío |
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La historia del poema " La Profecía de Horacio" radica en que, una vez estando en apuros económicos nuestro Gran Bardo, se vió en la necesidad de mandar a pedir prestados la cantidad de veinte pesos al Dr. Ramirez; y, ¿ que mejor manera para hacerlo, que mediante un poema?
[This message has been edited by Luciano (edited 07 April 2000).] [This message has been edited by Luciano (edited 07 April 2000).] |
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