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LLAVE(S) PARA LA VIDA...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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William Clinton levantó las cejas, lleno de perplejidad, al escuchar la respuesta de Gabriel García Márquez. El Expresidente acababa de preguntarle cuál era su libro preferido, cuando el Gabo, en medio de su picardía caribeña respondió: "El Conde de Montecristo".
No fue el único sorprendido; pues, además de unos pocos ayudantes del mandatario, en la conversación también se encontraban el escritor mexicano Carlos Fuentes y el norteamericano William Styron, quien había cedido su casa en la isla de Martha's Vineyard para un encuentro de tanteos políticos. El listado de preferencias lo comenzó Clinton al confesar que las Meditaciones del emperador Marco Aurelio se habían mantenido como su libro de cabecera. Styron lo siguió con el Huckleberry Finn, de Mark Twain, y Fuentes lo hizo con Absalón, Absalón, de William Faulkner. Es de suponer la sorpresa de todos cuando García Márquez dijo, en medio de tantas exquisiteces literarias, que El Conde de Montecristo era su libro preferido, sobre todo al tenerse en cuenta las numerosas afirmaciones de que fue mediante la lectura de las Tragedias Griegas donde él aprendió las artes de escribir. Tiempos después, el autor de Cien años de soledad explicó sus razones; pero, sin dudas, la respuesta mostró el peso que siempre mantiene la literatura infantil en la vida de los adultos, a pesar de que muchas veces creemos que esta pasó al cajón de los recuerdos ante urgencias más terrenales. En habitaciones donde abundan los libros, no es extraño encontrar alineados los tomos de Emilio Salgari, Alejandro Dumas, Julio Verne, Walter Scott y hasta de Arthur Conan Doyle con sus dos novelas de caballería: Sir Nigel y La Compañía Blanca. O de lo contrario, no encontrar a ninguno de estos autores en los estantes, y preguntarle al dueño de la casa: "¿Qué leyó usted al principio?" "¿Yo?, oh, sí,... Mire...". "Y escuchar enseguida la galería de personajes: Phileas Foggs, Robin Hood, el Corsario Negro, Sandokán y sus amigos Tremal Naik y Kammamuri en la jungla de Borneo, "¡ah!, sin olvidar al portugués Yañez de Gomara, ¿se acuerdan de él?, ese sí es un personaje, igual que Carmaux y Van Stiller, ¡qué bárbaros!". Habría que preguntarse, sobre todo en estos tiempos tan agitados, quién influye más en la educación de los niños: o los padres, que siempre están ocupados con sus deberes laborales, o la lectura de textos en su variante de papel o digital, sin dejar pasar por alto a la televisión. Tampoco es extraño encontrarse a un adulto, en sus horarios de mayor intimidad, releyendo las aventuras de Los Tres Mosqueteros o las tribulaciones de dos de los prisioneros más célebres de todo este género literario: el de Zenda o el de la Máscara de Hierro. La pregunta es por qué??. Posiblemente la respuesta esté en el hecho de que, en las novelas para mayores, muchas veces la historia se halla amordazada a la realidad, mientras que en los volúmenes para jóvenes todo puede ser posible, siempre y cuando no se viole la regla mayor del género: que el lector no suelte el libro hasta que observe el último punto y aparte. Pero vista con más detenimiento, la relación de los adultos con la literatura juvenil es mucho más profunda de lo que se piensa, por una razón sencilla: los libros de aventuras nos despiertan la nostalgia y nos recuerdan cómo las cosas deben ser realmente, además de refrescarnos de las preocupaciones y mezquindades terrenales. Y es que el Corsario Negro y el Conde de Montecristo nos caen tan bien, no por lástima, sino por su fidelidad a un sentido del deber y de la justicia, que en el momento justo llegan a opacar sus sentimientos de venganzas. Los apuros de Athos, Portos, Aramis y D'Artagnan llegan a ser los nuestros no solo por ser los mejores espadachines de la Europa del siglo XVII, sino también por el concepto de la amistad que practicaban entre ellos, y que muchas veces no encontramos en la calle. En otras palabras, cuando se lee algún libro infantil se tiene la percepción de que uno se convierte en mejor persona gracias a sus personajes. Por muchas razones; pero, esencialmente, porque en ellos siempre podemos encontrar una llave con la cual abrirle nuevas puertas a la vida. Bueno despues no digan que ustedes tampoco fueron Chavalitos(as). ByE Sand. Nos vidriamos. |
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Quote:
![]() ya te lo dije y te lo vuelvo a decir conmigo no te metas que te quede claro ok ya me artastes
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