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CAPITULO-XI CAPITULO XI Lorena se quedó congelada, viendo cómo Jose Antonio le había soltado la mano para ir a saludar a una desconocida. - ¡Johanna! ¿Cómo has estado? -preguntó JOse Antonio. Ella, a lo lejos, no sabía quién le estaba saludando. Podía ser uno de sus compañeros o un conocido del aeropuerto, pero cuando se fue acercando, lo reconoció y entonces sonrió. - ¡Jose Antonio, qué sorpresa! ¿Qué haces aquí? - Voy llegando de Managua, estuve ahí recuperándome de mi tobillo y conociendo un poco la ciudad. Pero, ¿vos qué haces? ¡Qué gusto verte! -Lorena se iba acercando, con cara de pocos amigos, hasta que finalmente llegó y como un imán se pegó al brazo de su novio. Johanna la vio y le sonrió. - ¡Ah! Mira, ella es Lorena, mi novia. - Mucho gusto. -Dijeron las dos al mismo tiempo, dándose la mano. La mirada de Lorena era un tanto retadora. - Ella es Johanna, otra sobreviviente del vuelo. -Le dijo Tony a su novia - Ah, es la de la foto. - Sí, -dijo apenada Johanna- espero que hayan aclarado ese malentendido, son cosas de la prensa sensacionalista. - No te preocupes, eso ya lo aclaramos, pero contame ¿Qué haces aquí?¿Haz sabido algo de Alfonsito? - A eso vengo precisamente, hay una persona que viene de Managua en el mismo vuelo que vos a entrevistarme. Al parecer no localizan a ningún familiar, y quieren hacerme unas preguntas. - Bueno, pues fue un gusto haberte conocido, pero nosotros tenemos que irnos. -Interrumpió Lorena.- Mis papás nos están esperando para salir a celebrar el regreso de Tony. Era muy obvio que Tony no quería despedirse, y continuaba con la conversación, preguntando y recordando lo que habían pasado. Lorena visiblemente irritada trataba de caminar para seguir, pero él se zafaba de su mano y continuaba muy entretenido. Al voltear, Johanna vio a una persona que traía un cartel que decía su nombre. Era la persona que venía de Managua. Se despidieron prometiendo verse otra vez. Jose Antonio le insistió para que tomara su tarjeta personal, para no perder el contacto con Alfonsito. Tras la cara inconforme de Lorena, iba la sonrisa de él, que se sentía contento de haber visto a Johanna, y de ahí en adelante, su conversación fue en torno a ella. La enviada de Nicaragua y Johanna salieron del aeropuerto con rumbo a su casa, la asistente social sugirió ir al departamento, pues de esta forma podría investigar más de su vida. Iban saliendo del ascensor de su edificio, cuando Sayne y Lourdes, las hijas de doña Carlota, caminaban rápidamente hacia su casa, porque su mamá las estaba llamando ya muy enojada. - Disculpe, esta vecina es un poco escandalosa, y siempre está quitándole la paz a este edificio. - No hay problema, pero dígame: ¿cuántos años lleva viviendo aquí? -preguntó Alicia. - Ya casi tres años. Vivo sola, mis padres murieron y desde entonces me mudé a este apartamento. - ¿Eres casada? -Cuando Johanna movió la cabeza negándolo, la señora Alicia continuó. -¿Por qué no se ha casado una mujer guapa y joven como vos? ![]() - Estuve comprometida hasta hace algunos días, pero la relación terminó, por falta de fidelidad de la otra parte. - ¿Tienes hijos? ¿Has estado embarazada alguna vez? La conversación seguía y la señora Alicia no perdía detalle, desde su forma de hablar hasta el orden que había en su casa. Ella tomaba nota en su libreta e incluso grababa la charla. Para Thelma y Marcelo las cosas se estaban dando fácil y rápido, la falsificación de documentos era algo que Marcelo consideraba algo así como quitarle un dulce a un niño. Y así fue como Thelma, con una acta de nacimiento falsa y una cara de madre compungida se apareció en el lugar donde cuidaban de Alfonsito. La maldad de Thelma se transformó en el rostro de una mujer sencilla y humilde. Su vocación truncada de actriz le florecía y le ayudaba cuando tenía que actuar en aquel polifacético trabajo. Marcelo la despidió en el automóvil, y le advirtió que era su oportunidad para rectificar sus faltas anteriores. - Más vale que todo salga bien -le advirtió. Ella caminó del auto al orfanato, ya casi con las lágrimas de cocodrilo resbalándole por las mejillas. Muy consternada se paró frente a la directora de la institución y reclamó ser la madre del niño. - Quiero verlo, por favor, por lo menos abrazarlo, besarlo... Por favor, deje que lo vea. - Señora, entienda que primero tiene que venir la autoridad correspondiente a dar fe de que usted en realidad es la madre del niño. - Traje unas fotos y también su acta de nacimiento. - Deje ver eso...- En realidad todo parecía muy legal. Ella aparecía con el niño en las fotos y también su nombre estaba impreso en aquella acta de nacimiento Nicaraguense. - Mire, ha llegado en un mal momento, ahora estoy sola, y no tengo a quién llamar para que me ayude. Como usted bien sabe, estas fechas atrasan siempre las cosas, y nadie quiere trabajar, ahora no me contestan en las oficinas de la policía. - Señora, por favor, se lo pido como una madre, el dolor que tengo es muy grande, no soporto un momento más sin verlo -la actuación de Thelma estaba como para ganar un Oscar. - Disculpe que lo pregunte, pero ¿por qué ha venido hasta ahora? Ya pasaron casi dos semanas y usted no se había aparecido. - Es una historia muy triste, que después le contaré. Ahora lo que quiero es ver a Alfonsito. ¡Por favor, por favor señora! -Thelma rogaba incesantemente. - Está bien, pero no se lo podrá llevar. Ahora lo están cuidando, acompáñeme. Thelma ya sentía que lo había logrado, ahora lo que faltaba era llegar hasta Alfonsito, y hacer lo que fuera necesario para sacarlo de allí. La encargada abrió la puerta de los dormitorios, confiada al ver a la directora del orfanato. A Thelma se le hacía eterno el momento en que caminaba hacia la cuna en donde el bebé jugueteaba con su biberón. Él la miró sin ninguna emoción en su rostro, ni siquiera una sonrisita. Ella lo levantó de la cuna y lo abrazó como lo hubiera hecho su madre verdadera, lloró, y no lo quería soltar. Estaba esperando el momento de distracción de alguna de las dos mujeres que tenía al lado. Pero el momento no llegaba, ellas estaban a su lado, hablándole maravillas del bebé. Ella esperaba la señal que Marcelo debía hacerle para escapar con el bebé. Escuchó el claxon del carro, la ventana que daba a la calle se rompió y Marcelo metió sus brazos para que Thelma le entregara al bebé en sus manos. Después de eso, ella golpeó a las mujeres y salió corriendo tan rápido como pudo. Las mujeres lucharon contra ella, halándola del pelo y de la ropa, pero la agilidad de Thelma la salvó de ser atrapada y entregada a las autoridades. Las mujeres llamaron a la policía mientras los malhechores huían en su auto, con el niño envuelto en una sábana. - ¡Lo logramos Marcelo! Tenemos al niño -dijo Thelma. El llanto del nene musicalizaba la atmósfera, sin saber lo que el destino le tenía preparado. Mientras, en la casa de Thelma, la señora Alicia terminaba de hacer sus preguntas, y se disponía a llamar a su jefe en Managua, para darle su opinión acerca de la entrevistada. Después tenía que volver al aeropuerto a conversar con los compañeros de trabajo y jefes de Johanna. Querían dejar bien clara la situación de la sospechosa, para no tenerla más en ese concepto. Con unas tazas de té bien caliente y unas galletitas, Johanna terminó contándole a esa persona, cosas que hacía mucho tiempo ni ella misma recordaba. Le contó detalladamente el día en que su hermano se perdió en aquella playa mexicana. Todos estaban tomando el sol, mientras el nene hacía un castillo de arena junto a las camas de sol. ¡Estaba allí, todos lo estaban viendo! Pero le perdieron de vista un momento, seguramente había alguien que estaba esperando eso, sólo un minuto hizo falta para que el niño desapareciera. Los padres de Johanna volcaron su vida en encontrar a ese niño, pero ya habían pasado casi quince años de aquello, y nunca lo pudieron encontrar. Alicia se fue y al poco tiempo llegó Celia. Muy emocionada, le comenzó a contar de su amor cibernético: - Estuve chateando con "Un Nica Arrecho" -al ver la cara de sorpresa de johanna, Clia le aclaró: -¡Ah, ese es su nickname para chatear! No te lo había dicho. - ¿Y tú eres el conejito de Quik? - No, mi nombre es Celia83. - ¡Ah, menos mal! -Johanna se quedó pensativa y cambió el tono de voz. -¿Sabes? Estuve acordándome de Marlon, y mañana cumple veintiún años. ¿Cómo continuará? **Participa |
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wow nicoyin!!!!
se esta poniendo de madre tu novela![]() al principio habia dicho que me gustaba el personaje de nica83, pero como que ya no que mujer para hacer el mal. but, maybe not! el hombre ese la involucro en malos pasos hasi que el amor de celia es el marlon!! y el sabe de su nuevo role? me lo felicitas por lo de su cumplea~os, oiste . y no te olvides que lo quiero para mi prima! ![]() p.s. entonces siempre si sigo apoyando el personaje de nica83! por lo menos no se deja como la pobre johanna
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se esta poniendo de madre tu novela
que mujer para hacer el mal. but, maybe not! el hombre ese la involucro en malos pasos
y el sabe de su nuevo role? me lo felicitas por lo de su cumplea~os, oiste
. y no te olvides que lo quiero para mi prima!
por lo menos no se deja como la pobre johanna
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