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Cuento de Jorge Adán Torres
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El siguiente es un cuento del nicaragüense Jorge Adán Torres.
EL CHANCHITO QUE QUERIA VOLAR Adán Torres Chanchito = Arnoldo Alemán Águila = Daniel Ortega y CIA La mañana amaneció pintoresca. Los campos que rodeaban aquella granja porcina estaban verdes pulcros y saludables. Había llovido toda la noche del día anterior y el sol con sus auríferos rayos, comenzaba a evaporar las gotas de lluvia, que friolentas y trémulas se aferraban a los pétalos de rosas de diferentes colores y tamaños. El viento movía suavemente las hojas de los rosales. Abejas obreras coleccionaban con sus largas lenguas el néctar de las radiantes flores y en sus velludas patitas formaban canastitas de polen, llevándolas con sus prestas alitas hacia sus olorosas colmenas, para darle de comer a sus insaciables y hambrientas larvas. Mariposas de todas las variedades y tamaños extraían con sus largas y hélicas lenguas el agua cristalina de la arena, de aquel estanque único y florido. Pero a pesar de toda aquella belleza; de aquella mañana radiante y esplendorosa, de aquella alegría sin par. ¡Alguien lloraba desconsoladamente! Era un chanchito tierno y rosado, que a ratos sollozaba mirando los límpidos y verdes campos enfrente de sus ojos y a ratos volvía a llorar amarga, incesante y sin motivo aparente. El gallo de la granja se acercó preocupado y le preguntó con dulzura: ¿Porqué estás llorando, chanchito lindo? Y mientras el gallo le hacía esta pregunta; se acercaron también las gallinas, los pollitos, los gatos, los ratones, las ratas, las culebras ratoneras, los perros, los conejos, los pajaritos, las vacas, los toros, los caballos, las yeguas, los potrillos, los garrobos, las iguanas, las cucarachas, los perro zompopos y las arañas. Una águila solitaria, enemiga de todos y de todo, también bajó del amplio cielo y posó con firmeza sus tremendas garras en uno de los postes del cerco de la granja. Todos miraron con repelo al águila, pero en ese momento era más fuerte la tristeza colectiva que les inspiraba el sufrimiento del puerquito. Entonces se olvidaron por un instante del águila y de su eterna voracidad y todos al mismo tiempo le preguntaron al chanchito: ¿PORQUE ESTAS LLORANDO, CHANCHITO LINDO? El chanchito, sintiéndose el centro de la atención, los vio a todos con los ojos cuajados de lágrimas y sin poder ocultar más el secreto que lo angustiaba, mimado les respondió con su voz grave y porcina: ¡ES QUE YO QUIERO VOLAR Y NO PUEDO! Todos inmediatamente volvieron a ver al gallo. El gallo agitó sus alas y haciendo un movimiento negativo con la cabeza dijo: ¡Mis alas son muy pequeñas para su peso! Todos inmediatamente volvieron a ver a las gallinas. Las gallinas agitaron sus alas y haciendo un movimiento negativo con sus cabezas respondieron al mismo tiempo: ¡NUESTRAS ALAS SON MUY PEQUEÑAS PARA SU PESO! Todos inmediatamente volvieron a ver a los pajaritos. Los pajaritos agitaron sus alitas y haciendo un movimiento negativo con sus cabecitas, apenados respondieron al mismo tiempo: ¡Nuestras alitas son muy pequeñitas para su peso! Todos volvieron a ver al águila. ¡OH NO!.. . Vociferó el águila agresivamente... . ¡MIS ALAS SON SOLO MIAS Y NO SE LAS PRESTO A NADIE!.. . SIN MIS ALAS ME SIENTO INÚTIL, ADEMÁS... . ¿CÓMO VOY A OBTENER MI COMIDA? Si sólo me las va a prestar por un ratito... . No sea malita, doña aguilita, Sí... . ¿Por favor?.. . Lo interrumpió humilde el chanchito. Si sólo las voy a usar por un ratito... . Repitió con un suspiro triste y melancólico el chanchito, mirando fijo y deprimido a los brillantes pastizales, que movidas sus hojas por el viento de la mañana parecían un mar verde de diferentes matices. El águila se quedó pensando indecisa por un rato que pareció más bien una eternidad y luego inesperadamente dijo: ¡ESTA BIEN!.. . ¡SE LAS PRESTARÉ!.. . ¡PERO SOLO POR UN RATO!.. . ¡SOLO POR UN RATO! Toditititos los animales de la granja, Los que tenían alas volaron y los que no tenían, brincaron llenos de felicidad. La alharaca fue tremenda aquella soleada mañana de invierno. Por fin, el chanchito se puso las enormes alas del águila, las agitó por un rato y luego lentamente remontó el vuelo hacia el cielo y subió, subió y subió y poco a poco se perdió en el lejano horizonte. El chanchito se quedó maravillado de la belleza panorámica que se abría delante de sus ojos, todo era tan bello visto desde esa perspectiva. Por un momento se olvidó de todo y de todos y se dedicó a admirar las maravillas que se abrían enfrente de sus porcinos ojos, pero luego comenzó a notar que los conejos, las ratas, los ratones se metían espantados en sus madrigueras, los pájaros huían agitando sus alas al máximo y angustiados se metían entre las tupidas hojas de los árboles. Las culebras de cascabel enroscaban sus larguiruchos y lucios cuerpos, mostrando defensivas, sus afilados y venenosos colmillos y poco a poco aquellas inmensas llanuras quedaron totalmente desoladas. ¿Qué estará pasando?.. . Se preguntó el chanchito mentalmente, sin encontrar respuesta mental a su propia pregunta. Y después de un rato de volar y ver la corredera de los animalitos, buscando abrigo dijo: ¡Es a mi sombra a la que le tienen miedo!.. . ¡No!.. . ¡No es a mi sombra a la que le tienen miedo!.. . ¡Es a la sombra del águila a la que le tienen pavor! Entonces el chanchito se dio cuenta de que aquella siniestra sombra que se dibujaba encima de los pastizales, de los árboles, de la tierra y sobre las rocas diseminadas por el llano causaba terror, miedo, angustia, pánico y desesperación, se dio cuenta de que aquel animal, que era propietario de aquellas inmensas alas era motivo de espanto y que además vivía una vida solitaria y represiva... . ¡COMO LA DE LOS DICTADORES! Pensó entonces que todos los animales de la granja lo querían, que a pesar de la enemistad entre dichos animales, había cierta armonía entre ellos. Fue allí, en ese punto de su filosofía cuando decidió regresar a la granja, al redil pacífico... . ¡A SU REALIDAD NACIONAL! Las águilas señoriales, las águilas que admiraba al verlas pasar serenas, surcando el viento con sus fuertes alas, eran simples y llanamente, dictadores del tiempo y del espacio... . ¡Animales terribles, temibles y crueles... . Que no se detienen ante nada con tal de lograr sus malvados propósitos! ¡Todos se pusieron felices cuando por fin pudieron distinguir al chanchito en la distancia no lejana! ¡YÉEAAA!.. . Gritaron todos felices y al unísono, cuando el chanchito puso sus cuatros patitas sobre la faz de la tierra. Menos el águila, que ya se estaba exasperando por el tardío regreso del marranito. El águila se puso sus alas, prometió que nunca más iba a cazar, ni a molestar por los alrededores de la granja... . Promesas que con suma facilidad se borran en el pizarrón del viento. Remontó el vuelo y furiosa y encolerizada se perdió en el lejano horizonte. El chanchito se volvió loco de felicidad, correteaba por toda la granja rodeado de patitos, pollitos y pajaritos... . ¡Benditos sean todos!.. . Les decía una y otra vez lleno de gratitud. Todos estaban contentos y felices, un hijo había regresado de nuevo al hogar y les había mejorado un poco la vida, mucho mejor que como la había dejado el águila. La tarde cedió poco a poco la luz a las tenebrosas tinieblas y el chanchito se acurrucó en los brazos de su dulce y bondadosa madre y apacible se entregó en los brazos de Morfeo. La moraleja del cuento es: Ojalá algún día podamos regresar todos sin miedo a nuestra amada Nicaragua. ¡AL HOGAR QUE PERDIMOS EN 1979! ¡PORQUE LA PATRIA ES DE TODOS LOS QUE NACIMOS EN ELLA! ¡SIN DISTINGOS DE RAZA, CREENCIAS POLÍTICAS, O RELIGIOSAS! ¡LAS AGUILAS ESTAN EQUIVOCADAS! |
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