Según documentos en nuestros archivos nacionales, el 16 de diciembre de 1637, el presbítero Francisco Antonio Zapata, pidió a las autoridades que se le permitiera la exportación de dos "recuas" de mulas sin pago de impuestos que el Sr. Francisco Ayerdis pretendía llevar hacia Panamá.(Cada " recua " consta de 50 mulas +- ) El mencionado Presbítero argumentaba que la petición para no pagar impuestos residía en el hecho que las mulas eran "propiedad" de la iglesia.
En esos tiempos, el negociar con mulas (nada que ver con los políticos) era muy fructífero, incluso provocando disputas; la misma historia nos cuenta que en 1736 el Obispo Fr. Dionisio de Villavicencio fué embargado por órden de Francisco de Urcuyo, entonces Tesorero de Hacienda Real. El embargo fué de 140 mulas.
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