El 18 de Abril de 1825 fué elegida la primera Asamblea Constituyente del Estado de Nicaragua, y el día 10 la propia Asamblea eligió a los primeros Jefes de Estado para un período de cuatro años: Manuel Antonio de la Cerda como Jefe, y Juan Argüello, como Vice-Jefe, los cuales tomaron posesión de sus cargos en León, ell 22 del mismo mes.
La elección de estos primeros jefes fué reñida; y cuando todo hacía suponer que Juan Argüello sería electo como Jefe, Cleto Ordoñez concedió los votos de su partido a su adversario politico Manuel Antonio de la Cerda, suponiendole mejores cualidades de estadista. Ordoñez conocía bien a Argüello, pues con él había gobernadoo la Provincia de Granada por breve tiempo a partir del 20 de Abril de 1824.
La vida politica de estos dos primeros Jefes de Estado de Nicaragua - que no tenían ninguna relación de parentsco entre sí, como afirman algunos historiadores, estuvieron ligadas desde su nacimiento, acompañados de otros líderes locales, ambos dirijieron el primer intento de independencia en 1811, y, tras el fracaso fueron apresados por las autoridades Españolas, juzgados y condenados a cadena perpétua en la CAPITANIA GENERAL, y enviados a cumplir su condena en las mazmorras de Cádiz, España.
El largo período carcelario que les tocó vivir entre criminales de toda laya, hasta 1817- y las condiciones infrahumanas de la cárcel frustaron su vocación republicana, sufriendo ambos una profunda mutuación de personalidad; por una parte experimentaron una regresión a su educación religiosa colonial, y por otra desarrollaron un carácter desalmado y cruel. Pero, además, por un problema de dinero que le habían enviaado sus familiares de Nicaragua, la cárcel tambien los enemistó; y de esta enemistad se potenció al momento de su liberación: la decisión de de la Cerda de aprovechar el indulto, concedido por la Corona Española, para denunciar la conducta del Capitán General de Guatemala le trajo nuevos problemas politicos que le obligaron a fugarse, dirigiéndose con nombre supuesto, primero a Suecia y despues a Cuba, paises adonde sufrió las penalidades propias del exilio; en cambio Juan Argüello abandonó Cádiz cumpliendo los trámites normales del indulto y regresó a Granada.
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