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Old 23rd February 2004, 18:44
anthony72 anthony72 is offline
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Los apellidos patronímicos son los derivados del nombre del padre y que se trasmiten de padres a hijos inalterados. Inicialmente los patronimicos adoptaron la forma de Vermudus Ordonnii filius (Bermudo hijo de Ordoño), Ranimirus Ferdinandi filius (Ramiro hijo de Fernando) que era la forma, digamos técnicamente impecable de indudable influencia árabe. Pronto comienza a simplificarse con la supresión de la palabra hijo y con la terminación del nombre paterno en Z que será la forma prototípica del apellido patronímico español.

Como bien demuestra el caso del Cid Campeador (1043-1099), el uso inicial del nombre del padre como nombre de familia no lo convierte en apellido. Para ser apellido tiene que ser hereditario y esta condición no se cumple con el Cid ya que el nombre de familia cambia con cada generación.

1. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, casado con Jimena Díaz; apellidado Díaz porque su padre se llamaba Diego o Diago con el sufijo ez que significa ‘hijo de”. El toponímico “de Vivar” servía para diferenciarlo de su cuñado y homónimo Rodrigo Díaz.
2. Diago Laínez que significa hijo de Laín por eso el sufijo ez porque su abuelo se llamaba
3. Laín ¿? Rodríguez porque su bisabuelo se llamaba Rodrigo con el sufijo ez.
4. Laín Núnez, etc.
5. Desconocido
6. Rodrigo Álvarez
7. Teresa Laínez de Rejas
8. Nuño Laínez

Lo único que tenían en común estos Díaz, Laínez, Rodríguez, etc. con otros de su mismo nombre de familia era que sus padres tenían el mismo nombre de pila. Es decir, todos los Díaz tenían en común era un padre que se llamaba Diago; los Laínez, un padre de nombre Laín, etc., pero no tenían la misma sangre.

Antes de aparecer el apellido como nombre de familia hereditario, apareció el nombre de linaje que se diferencia del apellido en que es un nombre de familia dada por la sociedad, pero que no es usado por la familia interesada. Los nombres de linaje abundan entre la nobleza, pero también son comunes entre el pueblo. Y aun en tiempos modernos se da que la sociedad impone un nombre de linaje que no tiene que ver con el apellido. Por ejemplo, entre los Lacayos de Granada hay tres ramas que la gente conoce como los Gabrieles, los Pánfilo y los Fernando por el nombre de los tres hermanos Lacayo que emigraron de León a Granada durante la guerra de Malespín en 1844. Conozco muchos Lacayo que se identifican diciendo ser de la rama Pánfilo o de la Gabriel, etc. Y así los identifica la gente de Nicaragua. Y entre los Mejia de Granada, la rama que residía en Jalteva fue apodada “los Wicos” y aunque al principio esos Mejía se ofendían por el apodo, hoy orgullosamente se identifican como Mejía Wicos aunque Wico no sea oficialmente su apellido, sino el nombre de familia que identifica su linaje o rama familiar.

El patronímico como apellido hereditario funciona plenamente en los siglos XIV a XVI aunque los hidalgos con pretensiones escogen a su gusto entre los apellidos de sus mayores y no titubea en usar el de su bisabuela si este es más sonoro o ilustre que el de su padre. Es hasta 1870 en España, y 1879 en Nicaragua, que la ley del registro civil obliga a nombrar a los hijos con los dos apellidos de sus padres. Y esta es la forma que usamos hoy en día.

Pero basta ya de historia y concentrémonos en los apellidos patronímicos. Dice don Jaime de Salazar y Acha que casi todos los apellidos patronímicos hoy existentes, son el reflejo exacto de los nombres de pila utilizados en los siglos XIV y XV y están casi exclusivamente compuestos sobre los primitivos nombres godos o vascos. Se trata de los apellidos Fernández, Gutiérrez, Álvarez, Ramírez, González, Muñoz, Sánchez, López, García, Díaz, etc. A estos hay que agregar los patronímicos derivados de santos de gran devoción como Domingo, Pedro, Juan, Martín o Bernardo. Por razones desconocidas los hijos de Alonso, Osorio, Aznar o García no se llamaron Alónsez, Osórez, Aznárez y Garcíez a pesar de que también son apellidos patronímicos, es decir, derivados inicialmente de nombre de pila.

El usar nombres personales godos o vascos para derivar apellidos patronímicos fue la fórmula válida para toda la península ibérica desde el Atlántico a los Pirineos, es decir, Portugal, Galicia, Castilla, Aragón, el País Vasco y Navarra. En el Reino de Valencia, el patronímico adoptará una forma característica. Y así Pérez será allí Peris; Sánchez, Sanchos; Fernández, Fernandis; etc. Y en Portugal tenemos Pires, Sanches, Soares. Solo en Cataluña no se impone la terminación en Z donde el patronímico se mantuvo en genitivo en los documentos latinos, y sin variar su forma con respecto al nombre de pila, en el lenguaje romance: Arnau, Dalmau, Pons, Guillén, Berenguer, etc.

Veamos de cerca los apellidos patronímicos usados en Nicaragua. En todos los casos los números entre paréntesis son el número de personas los empadronados en octubre de 2001 que tienen el apellido en cuestión. Los apellidos que siguen son representativos de los patronímicos en Nicaragua sin intentar agotar todas las posibilidades.

LÓPEZ (109,740) es el apellido más abundante en Nicaragua. Se deriva del nombre de bautismo Lope, derivado del latín Lupus que significa lobo. López es el cuarto apellido más frecuente en España, después de García, Fernández y González, lo cual nos da una idea de la popularidad que tuvo en la Edad Media el nombre Lope. El más famoso fue Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) es el mayor dramaturgo español, creador del teatro nacional, y con una frondosa producción teatral que hizo llamarlo a Cervantes "Monstruo de la naturaleza".

MARTÍNEZ (74,235) es el quinto apellido más frecuente en España y el segundo en Nicaragua. Se deriva del latín Martinus a su vez derivado de Mars, el dios romano de la guerra. El nombre Martín fue muy popular en la Edad Media a causa de San Martín, obispo de Tours, célebre por evangelizar buena parte de Francia. Martín de Tours nació en Sabaria, Panoia, Hungría en 316 y murió en Candes, Francia en 397. Es uno de los santos que tiene más templos dedicados en todo el planeta. Solamente en la diócesis de Girona, ya hay 50 iglesias que le tienen como patrón (incluidas las parroquias). Pero este número, lógicamente no es nada comparado con las más de 3.500 parroquias que tiene dedicadas en Francia. La devoción a San Martín de Tours está extendida en todo el mundo: Francia y Alemania encabezan la lista, pero también en Cataluña y en España y en otros países en general, su vida ha hecho época.

GARCÍA (72,784) es el tercer apellido más frecuente en Nicaragua y, con mucho, el primero en España. Fue un nombre muy popular en la Edad Media aunque comenzó a decaer su popularidad hacia sus finales y cayó en desuso a partir del siglo XVI, conservándose solo como apellido. García Iñiguez fue el nombre de un rey de Navarra del siglo IX y cuatro reyes más llevan ese nombre. El nombre García tiene un origen anterior a la ocupación romana de la península ibérica; pero su etimología es oscura y los especialistas no se ponen de acuerdo sobre su significado.

GONZÁLEZ (69,560) procede del nombre de bautismo castellano Gonzalo que se deriva del nombre germánico de tradición visigoda Gundisalvus. González como apellido ocupa el tercer lugar en frecuencia en España y el cuarto en Nicaragua.

HERNÁNDEZ (68,913) procede del nombre germánico Ferdenand nombre compuesto que significa paz y valor, en castellano Fernando. Este nombre estuvo muy en boga durante el Medioevo; hubo cuatro reyes de Castilla y León, dos de Aragón y uno de Portugal que se llamaron Fernando. Hernández es el quinto apellido más frecuente en Nicaragua; la variante FERNÁNDEZ es el segundo apellido más frecuente en España mientras que en Nicaragua ocupa el lugar 149 con solo 4,270 empadronados.

PÉREZ (56,773) se deriva de Pedro o Pero, nombre de pila castellano procedente del hebreo Kefas—piedra—que fue el sobrenombre que Jesús le dio al apóstol San Pedro. Se extendió por toda Europa en todas las épocas desde el comienzo del cristianismo. Como patronímico, Pérez, de Pedro y –(e)z, ocupa el octavo puesto en España y el sexto en Nicaragua. Es interesante hacer notar que existe el apellido Pedro tanto en España como en Nicaragua donde había 166 personas empadronadas usando Pedro como apellido.

RODRÍGUEZ (49,679) ocupa el séptimo puesto entre los apellidos de Nicaragua y el sexto en España. Se deriva del nombre de pila castellano Rodrigo procedente del nombre germánico de tradición visigoda Rodericus. Su popularidad como nombre de pila en la Edad Media española nace de que Rodrigo fue el nombre del último rey visigodo (siglo XVIII); de un sacerdote en la España dominada por los moros, santo y mártir decapitado en Córdoba en el año 857; y el nombre del Cid Campeador. También se derivan de Rodrigo el apellido Ruiz (31,587 con el puesto duodécimo en Nicaragua), que se deriva de Rui más el sufijo –(e)z.

GUTIÉRREZ (42,535) ocupa el octavo lugar por su frecuencia en Nicaragua y también es muy común en España. Se deriva del nombre de pila Gutierre de origen germánico y de tradición visigoda.

SÁNCHEZ (39,943) ocupa el noveno puesto por su frecuencia en Nicaragua y el séptimo en España. Procede del nombre de pila castellano Sancho. Su popularidad en la Edad Media se debe a que Sancho fue un santo martirizado en Córdoba en el siglo IX y fue el nombre de siete reyes de Navarra, cuatro de Castilla y dos de Portugal. Otros apellidos derivados de Sancho incluyen Sáenz (3,177 en el puesto 197 en Nicaragua) y Sáez (9 empadronados con el puesto 3,137).

DÍAZ (27,731) ocupa el lugar 16 por su frecuencia en Nicaragua. Se deriva del nombre de pila Santiago muy en boga en la Edad Media por el nombre de Santiago apóstol considerado el patrón de España y que sus restos descansan en la catedral de Santiago de Compostela según la tradición. Santiago procede del latín Santus Iagus, contracción de Iacobus que es la forma latina del nombre hebreo Yaacob. Santiago deriva de Sant+Iago. Hay muchos apellidos y nombres españoles derivados del nombre de este santo: Diago; Dia o Día (forma abreviada de Diago); Díaz (derivado de Dia más el sufijo patronímico –e(z); Diego; Díez; Jaime, forma castellano-aragonesa derivada del catalán Jaime, también derivado de Jacobo. Había 1,978 empadronados con el apellido JAIME que ocupa el lugar 287 en Nicaragua; y 152 de apellido JACOBO que lo pone en el lugar 964 en Nicaragua. Y el apellido SANTIAGO con 119 ocupando el lugar 1,073.

GÓMEZ (26,890) es un apellido de origen castellano y extendido por toda España donde está situado entre los diez apellidos más comunes. En Nicaragua ocupa la posición 18. Se deriva del nombre germánico Gome o Gomo más el sufijo patronímico –(e)z.

RAMÍREZ (19,830) ocupa la posición 26 en Nicaragua. Se deriva del nombre personal germánico de tradición visigoda Ranimirus. Como nombre de pila gozó de gran popularidad en la Edad Media en toda Europa por ser el nombre de varios santos y de cuatro condes de Barcelona.

MÉNDEZ (15,253) procede del antiguo nombre de pila castellano Menendo que, a su vez, se deriva del nombre personal germánico de tradición visigoda Hermenegildo pasado por Hermenegildus > Hermengeldus > Hermenendus > Menendus. De este nombre proceden Méndez (posición 35), MENÉNDEZ (8 empadronados para ocupar la posición 3,284) y MELÉNDEZ (2,917 con posición 213).

ÁLVAREZ (13,022) procede del nombre personal de tradición visigoda Álvaro; es probable que proceda del nombre germánico Alwars. Ocupa el lugar 40 en la frecuencia de apellidos de Nicaragua. El apellido ALVARADO (10,792 y posición 55) procede del nombre personal germánico latinizado Alveredus, probablemente es una variante de Álvaro.

VELÁSQUEZ (12,896) procede del nombre personal prerromano Velasco. Como también existen numerosos nombres de lugar llamados Velasco, es posible que de allí haya pasado a ser nombre propio y luego el patronímico Velásquez que en Nicaragua ocupa el puesto 41 por su frecuencia entre los empadronados. El patronímico Vásquez se deriva de Vasco que es una contracción de Velasco. Entre los Vasco famosos está Vasco Núñez de Balboa el descubridor del océano Pacífico y el portugués Vasco de Gama. El apellido VÁSQUEZ (9,441) ocupa el puesto 41 en la frecuencia de apellidos de Nicaragua. Ni en este ni en los otros apellidos estudiados se toma en cuenta las variantes ortográficas, que en el caso de Vásquez es Vázquez (774, posición 486).

ORTIZ (12,407) ocupa la posición 44 en la frecuencia de apellidos empadronados. Procede de un antiguo nombre personal hispánico, de origen probablemente vascuense.

JIMÉNEZ (11,428) procede del nombre castellano medieval Jimeno derivado de una forma antigua Xemeno o Ximeno. Jiménez es bastante frecuente y muy repartido en España. En Nicaragua este apellido ocupa el puesto 49.

MUÑOZ (11,133) ocupa la posición 53 en la frecuencia de apellidos en Nicaragua. Se deriva del nombre personal castellano de origen prerromano hispánico. En inscripciones romano-hispánicas encontramos Munnus, Munna, Munnius. Proviene del vasco-ibérico muno o muño que significa colina, elevación y el sufijo –oz existente en ibérico y en vasco.

TÉLLEZ (9,939) se deriva del antiguo nombre de pila castellano Tello más el sufijo –ez que designa el patronímico. Ocupa el puesto 63 en la lista de frecuencia de los empadronados en Nicaragua.

SUÁREZ (9,709) proviene del antiguo nombre de pila castellano Suero de etimología dudosa. Ocupa la posición 67 en la lista de frecuencias.

BERMÚDEZ (7,962) proviene del antiguo nombre de pila Bermuda derivado del nombre personal germánico de tradición visigoda Bermudus, forma latinizada de Bermund. Entre los siglos VIII y XI, tres reyes de Asturias y León se llamaron Bermuda. En Nicaragua el apellido ocupa el puesto 83 3n la lista de frecuencias.

ORDÓNEZ (4,187) procede del nombre personal hispánico Ordoño que gozó de bastante popularidad en la Edad Media española debido a que fue el nombre de un rey de Asturias en el siglo IX y de tres reyes más de León y Asturias en el siglo X. Ocupa el lugar 153 3n la frecuencia de apellidos de Nicaragua.

BÁEZ (2,606) probablemente sea un apellido patronímico, pero no se conoce el nombre propio al que se le añadió la partícula –ez. Es relativamente frecuente y repartido en España. En Nicaragua ocupa el lugar 232.


DOMÍNGUEZ (1,725) procede de Domingo; muy popular en España por Santo Domingo de Guzmán. En España ocupa Domínguez el puesto 308. También existen 55 empadronados con el apellido DOMINGO que ocupa el puesto 1,477.

HENRÍQUEZ (1,357) procede de Enrique, nombre de bautismo castellano, relativamente frecuente y repartido por España. Se origina en el nombre germánico latinizado Henricus derivado de Haimric o Hainric. Entró tardíamente en España a partir del siglo X. El primer rey español así llamado fue Enrique I de Castilla en el siglo XIII y luego tres reyes más tuvieron ese nombre. En Nicaragua Henríquez ocupa el puesto 356. También se empadronaron 403 ENRÍQUEZ (puesto 640) y ENRIQUE con 30 (puesto 1,883).

MÁRQUEZ (1,136) procede del nombre de bautizo castellano Marcos o Marco derivado del antiguo praenomen latino Marcus. En Nicaragua Márquez ocupa el puesto 387.

GÁLVEZ (236) podría ser un nombre patronímico derivado del nombre personal germánico Waldburgs. En Nicaragua este apellido ocupa el puesto 809 en la lista de frecuencia de los empadronados.

LAÍNEZ (1,411) ocupa la posición 344 en la lista de frecuencia de apellidos en Nicaragua. Procede de Laín, nombre de pila muy apreciado en la época medieval en Castilla y León. El nombre Laín parece proceder del latín Flavinus (>Flainus > Flain > Laín) muy apreciado por ser el nombre de una ilustre familia romana que produjo tres emperadores.

MIGUEL (117) ocupa la posición 1,086 en Nicaragua. Es un nombre muy popular en toda Europa desde principios del cristianismo por el arcángel Miguel. Cuando un nombre de santo se usaba como apellido sin alteración, usualmente se anteponía al apellido la preposición DE; así Pedro de Miguel que luego se convertiría en Pedro Miguel. Esta preposición no denota nobleza.

ALONSO (1,221) ocupa el puesto 368 en Nicaragua. Se origina del nombre personal germánico Aldalfonsus o Aldefonsus. Alfonso y sus variantes fue un nombre muy popular en la Edad Media por San Ildefonso, arzobispo de Toledo en el siglo VII. Alfonso fue el nombre de 10 reyes de castilla, vinco de Aragón y seis de Portugal.

OSORIO (3,219) ocupa el lugar 196 en la lista de frecuencia de empadronados en Nicaragua. Procede de un antiguo nombre prerromano de origen incierto.

FUENTES:

Salazar y Acha, Jaime de, Génesis y Evolución Histórica del Apellido en España, Madrid: Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 1991

Faure, Roberto; Ribes, María Asunción; García, Antonio, Diccionario de Apellidos Españoles, Madrid: Espasa-Calpe S.A., 2001
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