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APELLIDOS Y EL REGISTRO CIVIL EN LA HISTORIA

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Old 24th May 2003, 22:41
anthony72 anthony72 is offline
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Era estricta costumbre en la Edad Media, antes del Concilio de Trento, el nombrar el primer hijo con el nombre del abuelo paterno, nombrar el segundo hijo con el nombre del abuelo materno, el tercer hijo con el nombre del padre (de ser diferente que el nombre del abuelo), y los demás hijos con los nombres de los tíos maternos y maternos. Reglas similares se aplicaban a las hijas. Una excepción a estas reglas era el caso de nombres votivos - nombres dados por una promesa o devoción especial a un santo, en cuyo caso el estricto orden mencionado anteriormente era alterado.

En esa época, antes del Concilio de Trento, era común en la España Visigótica (como en otras culturas Germánicas), formar el apellido de un individuo añadiendo al primer nombre del padre una de las formas patronímicas "ez", "iz", o "az" (todos significando "hijo de"). De esa forma tenemos a "Fernández" - significando "hijo de Fernando", "Núñez" - significando "hijo de Nuño", etcétera.

Un buen ejemplo es el caso del Cid Campeador (1043-1099) cuya genealogía resumida es

1. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, casado con Jimena Díaz; apellidado Díaz porque su padre se llamaba Diego o Diago con el sufijo ez que significa ‘hijo de”. El toponímico “de Vivar” servía para diferenciarlo de su cuñado y homónimo Rodrigo Díaz.
2. Diago Laínez que significa hijo de Laín por eso el sufijo ez porque su abuelo se llamaba Laín
3. ¿? Rodríguez porque su bisabuelo se llamaba Rodrigo con el sufijo ez.
4. Laín Núnez, etc.
5. Desconocido
6. Rodrigo Álvarez
7. Teresa Laínez de Rejas
8. Nuño Laínez

Antes del siglo XVI, el sistema hispano de transmisión de apellidos podía resultar -a nuestros ojos- un caos. Así, hermanos carnales podían utilizar apellidos completamente diferentes pues cada uno empleaba el de alguno de sus progenitores, abuelos o hasta bisabuelos. Veamos el caso de los hijos de PEDRO ÁRIAS DE ÁVILA, primer gobernador de Nicaragua (1526-1531), casado con ISABEL DE BOBADILLA Y PEÑALOSA. Sus hijos fueron

i. DIEGO ÁRIAS DÁVILA.
ii. FRANCISCO DE BOBADILLA.
iii. JUAN ÁRIAS DÁVILA.
iv. ARIAS GONZALO DÁVILA.
v. BEATRIZ DE BOBADILLA.
vi. MARÍA DE PEÑALOSA, murió el 25 de mayo de 1573; casada con el gobernador de Nicaragua RODRIGO DE CONTRERAS (1534-1543)
vii. CATALINA ARIAS.
viii. ISABEL ARIAS, casada con HERNANDO DE SOTO.
ix. ELVIRA ARIAS.

El requisito de que los apellidos se pasaran de padre a hijo se hizo ley eclesiástica como consecuencia del Concilio de Trento que estableció en 1563, sesión 23, capítulo I, y sesión 24, capítulos I y II, el registro obligatorio de todos los nacimientos, muertes, matrimonios y confirmaciones, así como el patrón especifico para esos registros. También mandó la inspección periódica y certificación de los registros por representantes del Obispo regional. El registro parroquial se convirtió en ley española por real cédula de Felipe II del 12 de julio de 1564. También el Concilio de Trento hizo obligatorio el bautizar a los hijos con nombres tomados del santoral católico.

La sesión XXIV, Capítulo I dice textualmente: “Tenga el párroco un libro en que escriba los nombres de los contrayentes y de los testigos, el día y lugar en que se contrajo el Matrimonio, y guarde él mismo cuidadosamente este libro.” Y en el capítulo II ordena: “El párroco antes de aproximarse a conferir el Bautismo, infórmese con diligencia de las personas a quienes pertenezca, a quien o quiénes eligen para que tengan al bautizado en la pila bautismal; y sólo a este, o a estos admita para tenerle, escribiendo sus nombres en el libro, y declarándoles el parentesco que han contraído, para que no puedan alegar ignorancia alguna.”

Los apellidos nuestros siguen el patrón español y consisten del apellido del padre seguido del apellido de la madre, algunas veces separado por la palabra "y". Esto da una gran ventaja en las investigaciones genealógicas pues, al conocer ambos apellidos de un individuo, automáticamente se saben también los primeros apellidos de los dos padres. Frecuentemente los documentos civiles y eclesiásticos incluyen los apellidos completos de los abuelos, lo que le da también los primeros apellidos de los bisabuelos.

Algunas veces, ambos apellidos de uno de los padres se lleva a la próxima generación en forma de un apellido compuesto. Esto es una práctica común cuando el primer apellido paterno es un nombre común o cuando el apellido materno tiene alguna distinción. En estos casos, para evitar la confusión, la palabra "y" casi siempre se usa para separar los grupos de apellidos de los dos padres.
Un buen ejemplo José López se casa con María Famosa. Su hijo se llama Juan López Famosa. Juan, a su vez, se casa con Isabel Fernández García. El hijo de Juan e Isabel podría llamarse Pedro López Fernández, Pedro López y Fernández, Pedro López Famosa y Fernández, o Pedro López Famosa y Fernández García - las dos últimas formas preservando el apellido "Famosa" para las futuras generaciones., según explica Mauricio Meléndez Obando.
Algunas veces, el lugar de origen se añadía como segundo apellido, precedido de la palabra "de" o "del". De esta forma tenemos apellidos como "de León", "del Valle", "del Monte", y "Núñez de Villavicencio" ("Núñez de la villa de Vicencio") y el “Lacayo de Briones”. Con el pasar del tiempo, el "de" puede haberse suprimido del apellido. Así sucedió con los “Lacayo de Briones” que pasaron a ser simplemente Lacayo. Y los “de la Cerda” que pasaron a llamarse Cerdas o Cerda.

El uso de "de" o "del" comenzó a caer en desuso en Nicaragua y Costa Rica a fines del siglo XVII y ya para principios del XIX solo ciertas familias lo conservaron: algunos “de la Rocha”, por ejemplo. Uno de los factores que más influyó en estas transformaciones fue la forma como los demás llamaban a un individuo o el prestigio que tenía un linaje en la sociedad. En el empadronamiento electoral de Nicaragua, todas estas partículas fueron eliminadas.

En el pasado, era común que las personas fueran bautizadas con una larga retahíla de nombres intermedios, frecuentemente en honor a los antecesores, padrinos o benefactores. En las familias religiosas era usual que uno de los nombres intermedios correspondiera al nombre del Santo de la Iglesia Católica cuyo día se celebraba el día de el nacimiento de la persona. Esto puede en algunos casos ayudar a determinar el día de nacimiento, consultando un Calendario Litúrgico que lista los Santos correspondientes a cada día de año.

Los Registros Civiles fueron establecidos en España en 1870. Estos registros graban todos los nacimientos, bodas y muertes. Al principio, las grandes ciudades tenían mas de un Registro Civil, mientras que en el resto de las provincias solo había un Registro regional. Actualmente existe un Registro Civil en cada población o jurisdicción equivalente.

La Ley del Registro Civil de Nicaragua se promulgó el 30 de enero de 1879. Esta ley ordenó el establecimiento de una oficina en cada ciudad, villa y pueblo encargada de asentar las partidas de nacimiento, matrimonio y defunciones que ocurran en esas localidades.

Al buscar datos en los libros parroquiales o en los registros civiles hay que tomar en cuenta que históricamente los apellidos han cambiado en el transcurso de los años. Algunos como López del Corral se simplificó a Corrales al igual que Soto San Martín a Soto. Hace 200 años no todos iban a la escuela, por lo que muchos cambios se producen por ignorancia, de los portadores del apellido o de los "tinterillos".

Y lo mismo sigue ocurriendo hoy como basta al observar que se empadronaron en octubre de 2001 personas con el apellido Abilés, Abilez, Avilés y Avilez. No obstante, en algunos casos, estas modificaciones ortográficas podrían responder más bien al deseo de diferenciarse de las demás familias que llevaban el mismo apellido.
La adopción de un apellido no necesariamente implica la relación sanguínea a la familia con el apellido original. Porque hay apellidos que toman el nombre de la parroquia local, o de un benefactor local, del padrino o madrina, y en el caso de esclavos, el apellido de su amo. A esto se unen los cientos de antepasados negros e indios a quienes les fueron impuestos apellidos españoles en la época colonial.

Bibliografía
García Laguardia, Jorge Mario, Análisis Del Registro Civil En Nicaragua Y Bases Para La Elaboración De Un Registro Electoral Permanente, http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=190, 15 de mayo de 2003
Notas sobre los Apellidos Cubanos, http://www.cubagenweb.org/e-names.htm, 15 de mayo de 2003
Mauricio Meléndez Obando, Los cambios de apellido durante la Colonia, Columna Raíces, Edición 3, La Nación Digital, http://www.nacion.co.cr/ln_ee/ESPECI...s/raices3.html, 15 de mayo de 2003
Décio Martins de Medeiros, El Cid Campeador Rodrigo Diaz, de Vivar, http://www.geocities.com/Athens/7452/ElCid.html, 24 de mayo de 2003



[Edited by Jose_Mejia on 25th May 2003 at 10:44]
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