- Acostate aquí, Dios. Acostate aquí en mi cama.
- No. Yo no puedo acostarme en esta cama, Josecito.
- ¿Y por qué no, Dios? ¿Por qué no?
- Pues porque en esa cama se acuesta Doña Julia.
- Pero si en esa cama, Dios, cabes Tú también y Doña Julia además.
- No, Josecito. En un lecho para dos caben sólo exactamente dos: el esposo, la esposa.
- ¿Pero por qué sólo dos? ¿Y la Trinidad, Dios?
- Es que la Trinidad son 3, tres, Josecito.
- Estamos pues de acuerdo en éso, Dios,
en que la Trinidad es,
en que la Trinidad somos 3, tres:
Tú. Doña Julia. Yo.
- Puesto que así lo crees Josecito ...
- Gracias entonces, Dios, y durmamos pues así, eternamente,
los tres entre los tres.
Amén.
José Cuadra Vega
(Poemas para Doña Julia - 1977)
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